Emisiones de pagarés y deuda para cliente minorista

Las entidades ante el nuevo marco regulatorio y desesperadas por captar recursos están optando por emitir renta fija (bonos, obligaciones, pagarés) para colocar entre clientes minoristas. 

Este tipo de productos en alguna entidad se están comercializando sin ofrecer demasiados detalles al cliente incluso se comparan con el depósito a plazo fijo, cuando se trata de productos totalmente diferentes y con diversos riesgos inherentes. 
Los depósitos a plazo fijo cuentan con la garantía del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), dentro de los límites que señala su propia normativa, que serían 100.000€ por cliente en cada entidad. Pero en el caso de estos instrumentos, el garante es la entidad que los emite. Por lo tanto cuando un cliente invierte en este tipo de productos tiene que tener en cuenta los riesgos en los que incurre. 
Los principales factores de riesgo que pueden provocar variaciones en el valor de la renta fija son los siguientes:  
RIESGO DE MERCADO: fundamentalmente el RIESGO de TIPO DE INTERÉS y el RIESGO de TIPO DE CAMBIO. Los movimientos de los tipos de interés afectan al precio de la Renta Fija. La sensibilidad del precio ante las variaciones de los tipos de interés del mercado, dependerá de las características de la emisión, tales como el cupón (tipo de interés que nos han prometido) y el vencimiento. Esto significa que si tenemos por ejemplo un instrumento que ofrece un 5% de rentabilidad, y la rentabilidad en el mercado pasa a ser el 6%, el precio de nuestro instrumento se reduce, pues para obtener ese 6% que actualmente paga el mercado exigiremos comprarlo, en un mercado secundario a menos precio.  Si nuestros instrumentos de renta fija fueran en otra moneda, incurriríamos en riesgos de tipo de cambio, pudíendose devaluar la moneda respecto al euro en la que están nuestros activos financieros. 

RIESGO DE CRÉDITO: Se produce por la posibilidad de que el emisor no nos pague alguna de las obligaciones de pago (cupones o la inversión principal) pactadas en la adquisición del instrumento. Cuanto más valoremos que tiene el emisor del instrumento de no pagarnos, debemos exigirle una mayor rentabilidad. El riesgo de crédito, suele estar medido a través de una serie de empresas de calificación, o rating, independientes. La calidad crediticia de las empresas varía con el tiempo, por lo que el precio de un bono también. 
RIESGO DE LIQUIDEZ: Se refiere a la facilidad con la que puede venderse el bono en el mercado sin tener que reducir su precio. Si un inversor tiene planteado mantener los títulos hasta su vencimiento, el riesgo de liquidez no es muy relevante, aunque siempre debe tenerse en cuenta.

Los principales tipos de productos actualmente en fase de colocación son los siguientes: 

BONOS Y OBLIGACIONES SIMPLES: Los bonos y obligaciones son títulos representativos de deuda de la entidad que los ha emitido. Forman parte de un préstamo solicitado por la entidad emisora. Por ello, se les denomina también empréstitos. Están garantizadas exclusivamente por el patrimonio de la entidad emisora (y del garante de la emisión, en caso de que éste exista). En caso de situación concursal de la entidad, los poseedores de este tipo de deuda están considerados acreedores comunes y estarán detrás de los acreedores privilegiados de la entidad.


PAGARÉS: son títulos emitidos al descuento (rendimiento implícito), por lo que la rentabilidad se obtendrá al vencimiento. Están garantizados exclusivamente por el patrimonio de la entidad emisora (y del garante de la emisión, en caso de que éste exista). En caso de situación concursal de la entidad, el poseedor de este tipo de deuda está considerado un acreedor común y estará detrás de los acreedores privilegiados de la entidad.


OBLIGACIONES SUBORDINADAS: este es el instrumento más peligroso, se configuran como una modalidad de empréstitos que se incluyen en el balance de la emisora como fondos propios. Están garantizadas exclusivamente por el patrimonio de la entidad emisora (y del garante de la emisión, en caso de que éste exista). En caso de situación concursal de la entidad, el poseedor de este tipo de deuda estará tan sólo por delante de los accionistas y los poseedores de participaciones preferentes, es decir, estará por detrás de acreedores privilegiados y acreedores comunes de la entidad, lo  que nos situará en una mala situación para recuperar nuestra inversión. Además en este tipo de productos el pago del cupón puede estar condicionado a que la entiedad obtenga beneficios, por lo que podríamos vernos encerrados con un activo a muy largo plazo que no nos da ninguna rentabilidad. 
 
Tener cuidado, que no intenten meteros gato por liebre, pues no es lo mismo un pagaré que un depósito bancario.

3 Comentarios

  1. Anonymous

    Gracias, David, por tu explicación.

    Saludos

    Alejandro Herrero

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  2. David Pazos Carballal

    Muchas gracias a ti Alejandro.

    Saludos.

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  3. Leonardo

    Muy bueno el artículo, claro y conciso.

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