Generación Ni-Ni ¿Causa, o consecuencia?

generacion nini
A consonancia de lo leído esta semana en Expansión y Empleo, una sección realmente interesante de este diario, me gustaría hacer una serie de reflexiones acerca del fenómeno Ni-Ni.Nuestros abuelos seguramente hubieran querido estudiar y formarse, pero no les quedó otro remedio que ganarse la vida, debido a las circunstancias que les tocó vivir, mediante trabajos precarios y emigración. Con la generación de nuestros padres, empezó a haber más oportunidades y facilidades para tener formación, se empezaba a valorar el esfuerzo, y aquel vecino que era licenciado en “X”, tenía un gran trabajo reconocido y bien remunerado.

¿Qué está ocurriendo con nuestra generación? Unos la denominan la “generación perdida”.  Comentemos los antecedentes.

En 1999  comenzaba en el instituto y ya me iba enterando de las cosas. Empezábamos a converger con Europa, se vislumbraba la moneda única y se estaba gestando la burbuja inmobiliaria que tan mal nos lo está haciendo pasar en los últimos tiempos.

Todos teníamos facilidades para estudiar y educación gratuita de “calidad”. En general nuestros padres eran de clase social obrera media, y no existían, en una gran parte de las familias, necesidades que impidieran estudiar a un niño de 12 años. Éramos los conejillos de indias de la ESO, se eliminaba poder recuperar asignaturas en septiembre, aquellos que habían vagueado durante el curso no podían enmendarse pasando un verano a la sombra. El que suspendía 2 asignaturas se veía condenado a repetir curso, y si ya habías repetido curso pasabas automáticamente al curso superior, en mis tiempos gente con 10 asignaturas suspensas, por edad pasaba de curso. Eso incitaba a la dejadez, vaguedad, y a aprovecharse del sistema.

Cuando nos llegó la edad legal de poder trabajar, veíamos que el padre de Manolito, que trabajaba en la obra se estaba “forrando”, con 16 años, nos ponían 700€ en el bolsillo y éramos los reyes del mundo. También veíamos a nuestro primo el ingeniero, o nuestro vecino el recién licenciado en empresariales que aunque no tenía excesivas dificultades para encontrar un empleo, comparado con la situación actual, se había pasado años estudiando, y el amigo fontanero de nuestros padres ganaba mucho más. Esta situación llevó a un gran número de adolescentes a preferir empezar a ganar dinero,  sin acabar los estudios primarios, y vivir “a lo grande”, sin formarse, en lugar de obtener una formación cualificada en la rama que fuera (universitaria, FP, etc..).

Empezó a pasar por nuestra cabeza para muchos la pregunta ¿que voy a hacer con mi vida?, estudiar un FP, ir a la Universidad… veíamos que nuestro vecino 2 años mayor que nosotros había terminado bachillerato, o la ESO, y había hecho una formación profesional, de “jefe de obra”, u otro tipo de formación, muy ligada al sector de la construcción o del automóvil (valorada y necesaria en toda economía desarrollada), y que estaba trabajando, porque ya lo habían contratado en la propia empresa en la que había hecho las prácticas obligatorias del ciclo formativo, obtenía una buena remuneración y el nivel de esfuerzo durante sus estudios había sido moderado, sin impedirle salir habitualmente con su pandilla de amigos. A todo esto se le suma la poca incentivación que hay al estudio a nivel, becas a la excelencia etc, pues hay pocas, y sus requisitos son muy exigentes (para eso son “a la excelencia”).

¿Que generó todo esto? Que muchos de los que habían empezado conmigo los estudios primarios, se quedaran por el camino, prefiriendo escoger las opciones anteriormente citadas. La gente ya no quería estudiar, la formación no se valoraba lo suficiente en los empleos, y la remuneración del recién licenciado era muy pobre. Pese a ello, muchos preferimos sacrificarnos, estudiar, e incluso pensar tristemente en ocasiones: “esto lo hago, por realización personal, pues probablemente no se me valore demasiado en un futuro”.

Ahora nos encontramos con todos aquellos que habían quedado en el camino, tras una burbuja inmobiliaria que no dio más de si, en el paro, sin formación, con una fuerte desmotivación, algunos con cargas económicas y fuertes dificultades (o quizá demasiado tarde) para obtener una formación adecuada a las necesidades actuales. Todos estos son los llamados “Ni-Ni”, ni estudian… ni trabajan. Generando una situación de desempleo juvenil de las más altas de los países desarrollados.

Con todo esto, no quiero disculpar a todos los que forman este “colectivo”, pero sí es interesante, ver las “causas”, que pudieron llevar a estas personas a llegar a esta situación. Si se nos hubiera valorado más, y España no fuera un país estructuralmente y políticamente, en el que parece que “no interesa la formación de las personas” este fenómeno no estaría tan extendido en nuestros tiempos. Y reitero que no quiero disculpar a nadie, pues, muchos hemos pasado por el mismo camino, con todos los “baches” que se nos han puesto, y hemos seguido estudiando, formándonos, interesándonos por la sociedad, avanzando con las nuevas tecnologías y convirtiéndonos en unas personas preparadas para desarrollar cualquier empleo relacionado con nuestra formación.

2 Comentarios

  1. Leonardo

    Excelente reflexión, con más del 42% de paro juvenil está claro que ni PP ni PSOE sirven. Un saludo

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  2. Jose

    Coincido plenamente con tu opinión. Desde luego, que se puede esperar de un país en el que desde las más altas escalas sociales se incentiva a la desidia y la dejadez, donde nuestros responsables políticos necesitan de intérpretes para andar por el mundo cuando alguien le dice “could you repeat, please?”. Que se puede esperar donde una figura conocida por todos y a la que vergüenza me da pronunciar su nombre se eleva como la “princesa del pueblo” sin que nadie se lo haya pedido. Permitidme decir que lo que necesita este país no es tan solo tal o cual medida económica de austeridad o de generación de confianza, sino un poquito de cordura, un poquito de futuro que dejar a nuestros hijos. Se trata de evitar ser un país de pandereta y que la señora Merkel se coma nuestros futuros profesionales.

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